La contradicción de lo light
Hace diez años las empresas alimentarias apostaron fuerte por los productos light. En esta sociedad del consumo, de la apariencia, de la discriminación al diferente, el crecimiento de este tipo de productos parece no tener freno. La gente quiere estar delgada, tiene que estarlo para no sentirse apartados, fracasados. Esto ha conducido a numerosos fraudes, empezando por las cremas reductoras, pasando por la infusión homeopática que adelgaza, y llegando a las patatas fritas light (WTF! ¿quién puede pensar que unas patatas fritas pueden ser light de verdad?).
Pero es más grave de lo que parece. Profundizando en el asunto hasta la realidad objetiva, descubrimos que el auge de lo light es un buen indicador del consumismo compulsivo, y no me refiero solamente a la compra, sino a consumir cualquier recurso a nuestro alcance, esquilmando el planeta. ¿Cómo explicarle el concepto light a los negritos que mueren de hambre?
a) "Es un alimento que te ayuda a cuidar tu línea, para estar bello y saludable"
b) "Es algo comestible del cual puedes comer más (¡consumir, consumir!) porque no alimenta, pero eso sí, cuesta el doble producirlo y el triple comprarlo y sabe la mitad de bien que su equivalente no-light"
Que se hayan inventado alimentos que no alimentan para que podamos saciar las ansias de consumir me parece de lo más perverso, y más teniendo en cuenta que 900.000.000 personas sufren o mueren por desnutrición.




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