DeLorean y el condensador de fluzo
En octubre de 1975, el brillante ingeniero estadounidense John De Lorean decidió fundar una empresa fabricante de automóviles: la DeLorean Motor Company (DMC). Para poder construir su primera fábrica pidió incentivos a varias organizaciones, de las cuales la más provechosa resultó ser la del gobierno del Reino Unido, quien le ayudó con la condición de que la construyera en cierta zona, donde la tasa de paro era especialmente alta: una zona conflictiva de Irlanda del Norte. Así, en 1978 De Lorean construyó su fábrica en Dunmurry. La fábrica hubo de ser construida con dos entradas, para separar a los trabajadores católicos de los protestantes.
Su primer proyecto fue el DMC-12, un deportivo, pensado para aparecer en 1979, pero el proyecto resultó más costoso de lo previsto y este se retrasó hasta 1981. En este año se empezaron a fabricar los flamantes DMC-12, que se vendían por 25000$. Los primeros ejemplares pecaban de una baja calidad, teniendo el coche una garantía de un año o 19.000km, debido a la inexperiencia de los operarios. Tras una auditoría de la QAC (Quality Assurance Centers) en 1982, la calidad del producto mejoró enormemente, también debido a la mayor experiencia de los trabajadores.

El DeLorean DMC-12 fue el único modelo fabricado por la DeLorean Motor Company (DMC), del cual se produjeron 9200 unidades, entre las cuales se hicieron 3 por encargo especial con la carrocería chapada en oro. Tras ser John De Lorean acusado de tráfico de drogas, en diciembre de 1982, DMC cayó en la quiebra. Sus 2500 operarios perdieron su trabajo. Después se descubrió que le habían gastado una trampa a John y este fue absuelto sin cargos.

Cómo brilla el acero... 

Pero el oro más 
El DMC-12 era un coche de ensueño: un diseño acojonante, puertas estilo 'alas de gaviota', carrocería de acero inoxidable (sólo estaba disponible en color acero), motor trasero con tapa estilo 'persiana'... Junto con la increíble historia de su fabricante, hacen de este coche una pieza de coleccionista de valor incalculable.
¡Pero aún hay más! En 1985 se rueda la primera entrega de la célebre trilogía 'Back to the Future' (Regreso al Futuro) siguiéndole su segunda (1989) y tercera (1990) partes, donde el DMC-12 tenía un papel estrella: fue convertido en una máquina del tiempo gracias al excéntrico 'Doc' Emmett Brown. Desde entonces, el DeLorean, como lo llaman en la película, adquirió gran popularidad y se convirtió en objeto de deseo de muchos (yo, por ejemplo
).

El empresario estadounidense Stephen Wynne compró en 1995 todas las piezas de repuesto que quedaban de DeLorean, y se dedicó a reparar estos coches desde entonces. Está previsto que, a partir de este año 2008, se vuelvan a fabricar los DMC-12 a cargo de este empresario, como piezas exclusivas, con una producción de 20 vehículos al año, y a un precio de 57000$, un precio bajo para pagar un clásico como este. Los que no tenemos ese dinero podemos contentarnos con su gemelo más humilde, el Renault 11
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