El Estado, ese gran coleccionista
Muchas veces habréis visto grandes carteles al lado de monumentos, iglesias, etc. con el símbolo del Ministerio o de la UE, que dicen "Presupuesto para la restauración: Chorrocientosmil Euros".
Muchas veces me he cuestionado si en realidad hacen falta esas inversiones millonarias para conservar todos-y-cada-uno de los monumentos de un país. Quitando algunas obras de arte que bien merecen su conservación, aunque fuera sólo por el turismo que puedan atraer, u otros que sirven de museos, sedes, teatros, conservatorios, etc., muchos otros son construcciones mediocres, sin más valor artístico ni histórico que su antigüedad, que no hacen más que devorar dinero para curar sus achaques, sin aportar ningún beneficio (salvo a los restauradores, claro está). Muchos ni siquiera merecen una foto. Que sí, que si te sobra el dinero, no es mal sitio donde invertir, pero como no es el caso (ni lo será nunca), podría destinarse a otras actividades más provechosas para el bienestar de la sociedad. Vamos, digo yo.
Sé que se invierte mucho dinero en obras infinitamente menos nobles, pero personalmente, apoyaría más el presente y menos el pasado. El pasado a los archivos.

