Corazón Espinado
El cactus. Ese ser verde con pinchos, que nos ofrece su fiel compañía. Nunca dice nada, pero nosotros sentimos su calor, su mirada tierna, su apoyo desinteresado, sin pedir nada a cambio, le basta con vernos felices, y un poco de agua cada mes. Así son ellos. No sé porqué, pero tiene un encanto especial, comparable al de los cachorritos, que consiguen arrancarle un ¡oooh, qué mono! al tío más duro del planeta. Será por su aspecto indefenso, que sí, que tiene púas, pero ¿qué más da? Nadie es perfecto. Podéis dejar vuestros comentarios sobre la causa de este extraño amor, que supera en exotismo al de las peras con las manzanas. A todos los cactus del universo, ¡os quiero!





Comentarios sobre Corazón Espinado
Todos somos un cactus. Todos nos hemos sentido seres raros alguna vez, tan raros como seres verdes con pinchos. Nosotros también necesitamos un poco de agua (amor quizá) al mes.
Podemos llegar a ser tiernos, cariñosos y a actuar de manera desinteresada, pero sabemos que con esa actitud nos podrían dañar sin mucho esfuerzo, por eso nos encerramos en nosotros mismos y sólo mostramos un traje de púas al exterior.
En el fondo todos somos seres solitarios como los cactus, ya que si nos aproximásemos demasiado entre nosotros acabaríamos destrozándonos con las púas que esta sociedad nos obliga a mostrar.
Habitamos en una determinada maceta y no salimos de ella por miedo a perdernos, a sentir la verdadera soledad que en la maceta no se percibe, por miedo a comprobar lo cobardes que somos y lo imperfecto que es el ser humano y lo poco que sirve lo que has aprendido al aplicarlo fuera de tu maceta.
En definitiva nuestra vida está obligada a ser tan interesante como la del más olvidado cactus.
Saludos.
******************************************************
"¿Por qué me siento un monstruo entre millones de monstruos, ¿Por qué me siento un cadaver entre millones de cadaveres?", Dámaso Alonso, comentando la poesía desgarradora de Blas de Otero.
Me encantan los cactus desde que conocí a Cactilio, un personaje del Final Fantasy, hubo un tiempo, que me dió bastante fuerte por los cactus y me quería tatuar a Cactilio en el tobillo, pero se me quitaron un poco las ganas cuando me dijeron el precio de un tatuaje personalizado y lo que dolía en esa parte. Pero todavía no me lo he quitado de la cabeza...
Tener un cactus en cualquier habitación de la casa ameniza en ambiente, resisten las adversidades, no requieren mucho cuidado y tienen formas muy muy peculiares y divertidas. En definitiva, son encantadores.